El amor en tiempos de cuarentena

M. C. Arenas

 

Capítulo 1

 

 

a través de El amor en tiempos de cuarentena Capítulo 1 — #PorAmorAlArteDeEscribir

 

 

-Que sí mamá, no te preocupes. Tengo comida de sobra, aún me quedan táperes de los que me preparaste la última vez- Comenta Noa a su madre, en un tono un tanto exaltado.

-Pero, cariño, entiéndeme. Si es que cada vez que enciendo la televisión veo la vorágine que se está formando en los supermercados y me pongo histérica ¡La gente está arrasando con todo! ¡Incluso con el papel higiénico! ¿Para qué narices quieren tanto papel higiénico? – Suspira- . No sé, es una situación muy surrealista, parece que estamos viviendo el guión de una película apocalíptica.

-Bueno, no dramaticemos en exceso mamá, hay varios comunicados afirmando que el abastecimiento a los supermercados está asegurado. Como ya te he dicho, tengo comida suficiente para aguantar la cuarentena, y, créeme, voy a ser buena. No pienso salir de casa en los próximos días para nada, solo a bajar la basura y poco más. Dicen que de hoy no pasa que declaren el Estado de Alarma, así que espero que los descerebrados que andan por ahí haciendo vida social como si nada, se queden en sus casas y colaboren un poquito. – Se hace un pequeño silencio- ¿Te puedes creer que me he tenido que salir del grupo de la facultad enfadadísima porque querían hacer botellón en El Retiro esta tarde? Y no solo yo, hemos sido unos cuantos… ¡Menos mal que aún queda gente con dos dedos de frente!

-¡Qué madura eres, cariño! siempre tan sensata… tu padre estaría muy orgulloso de tí. – Se escucha unas voz lejana- Voy a tener que colgar Noa,  la abuela me reclama. Estamos en contacto por Whatsapp , ¿Vale?

-Vale mamá, dale un beso a la yaya. Cuidaos mucho, por favor. Mañana te llamo, buenas noches, te quiero.

Tras colgar el teléfono, Noa deja caer todo su peso hacia atrás y se hunde en el sofá. Se queda hipnotizada mirando al techo. La luz es tenue. Es la primera vez, en los dos años que lleva habitando ese piso, que repara en las grietas que hay en el techo. Las curvas sinuosas que dibujan, se asemejan a las raíces de un árbol.  Empiezan siendo más gruesas al filo de la puerta que da paso al balcón y se van disipando conforme se acercan a la lámpara, una lámpara tipo araña, de esas que podías encontrar en los salones de todas las casas en los noventa, y que tiene fundidas todas las bombillas excepto una. Eso, y el color amarillento que desprende, hace que la luz del salón sea muy tenue y relajante a la vez.

Enfrascada en sus pensamientos, intenta organizar los quince días siguientes. Tiene varios trabajos que entregar, un montón de series de Netflix en la lista de pendientes y varios libros que compró en el rastro y que nunca ha llegado a leer.  “Va a ser una cuarentena entretenida, cuando menos me lo espere todo vuelve a la normalidad” se dice a sí misma.  Lo que Noa no sabe es que esta cuarentena, va a ser muy sorprente, sacudiendo su vida para siempre.