Las otras cifras

R. B. López


Todos los días se comunica las cifras por coronavirus. Se brinda el número de contagios, muertes y otros tantos datos que surgen de las estadísticas epidemiológicas. Números cuantificables en casilleros ordenados que nos brindan un estado de situación desde lo macro.

Las actividades desarrolladas por los trabajadores de la salud, nos ubican en la base de la pirámide del sistema sanitario, en contacto directo con la población que se asiste. La interacción nos permite visualizar situaciones que si bien están relacionadas a la pandemia, no se ven reflejadas en las estadísticas.


-Percibimos en la consulta, un estado alterado desde la salud mental, que impacta directamente en el estado físico. Situaciones de angustia, ansiedad y miedo que se traducen en la consulta médica como “no puedo dormir, sueño feo, me despierto varias veces”, otras como “estoy toda contracturada, me molestan los intestinos, estoy agotada”, para culminar con un “tengo palpitaciones, me duele cabeza y a veces me preocupa una puntada en el pecho”.


-El hecho de cumplir con el aislamiento social, ha producido que muchos pacientes (en particular los de mayor edad) restringan las consultas con los profesionales, se escucha “tenía miedo de salir o de contagiarme en una sala de espera” lo cual retrasa el abordaje de patologías que siguen su evolución. “Dejé la pastilla para la presión y después por la cuarentena no salí, pero ahora con el frío me volvió a subir de golpe”.


-La mirada está puesta en la pandemia, pero mientras tanto las patologías no dan respiro. En el mes de mayo se diagnosticaron por laboratorio del hospital, nueve pacientes con VDRL + (prueba para sífilis), estos son datos de pacientes que realizaron consulta con el sistema de salud, la pregunta sin respuesta es ¿cuantos habrá y que no consultaron?


-El quedarse en casa a veces potencia situaciones previas, que se ven agravadas. Hemos tenido consultas donde la paciente exterioriza situaciones de violencia familiar, a veces de la pareja, otras de los hijos. La irritabilidad, el agotamiento y al falta de tolerancia exasperan algunas situaciones y las vuelven peligrosas.


-Los pacientes oncológicos ven alterado su plan de tratamiento, los inconvenientes para desplazarse a otras ciudades para estudios de alta complejidad, las demoras en las autorizaciones, hasta llegar al límite de pacientes con serias dificultades en sus obras sociales para obtener las drogas para los tratamientos de quimioterapia.


-Así podríamos seguir enumerando situaciones que se dan en el día a día. Solo quería compartir algunas vivencias de la profesión. Quiero decir que esto no tiene que ver con ningún tinte político, ni reclamo sectorial, ni estar a favor o en contra de la cuarentena. Son situaciones que vivimos a diario, que nos atraviesan y que muchas veces no se ven en las estadísticas.


Para finalizar, hoy una paciente me dice en el consultorio “veo por la televisión como se muere la gente, sobre todo los más viejos, entonces me pongo mal” y con angustia me interroga diciendo ¿cuándo va a terminar todo esto?