«Latido Americano» y AIÉ llegan a La Paz

La Escuela de Percusión Corporal de Santa Fe realiza actividades en el Centro Cultural «Cabayú Cuatiá».

D. M. F.

LA NOTA DIGITAL charló con Maximiliano Maglianese y Rocio Elizalde — integrantes de la escuela santafesina «Latido Americano» — sobre el Taller y el Recital de AIÉ que brindarán este fin de semana en Entre Ríos.

¿Hace cuánto tiempo que vienen trabajando con el Taller de Percusión Corporal?

Hace seis años inició Maxi la propuesta pedagógica de compartir herramientas de percusión corporal en talleres grupales para el desarrollo psicomotriz personal y la acción musical colectiva. Las primeras personas que se acercaron a participar fueron docentes de música, cantantes e instrumentistas pero al poco tiempo ya se habían sumado también profesores de educación física, docentes de todas las áreas y niveles, gente vinculada al circo, teatro y danza. También gente de yoga, kinesiología y otras áreas de la motricidad así como también muchas personas de «público en general» que habían postergado la experiencia de hacer música y encontraron en esta propuesta una manera orgánica, colectiva y placentera de hacerlo. En 2019 se sumó a trabajar Rocío, que había asistido a un taller de iniciación en 2018, y con la cuarentena de 2020 armamos la escuela «Latido Americano» que reúne propuestas de talleres, capacitaciones, investigaciones y proyectos culturales. En este momento la escuela está pudiendo recuperar su dimensión itinerante recorriendo diferentes lugares de Argentina.

¿Cómo es la tradición de este tipo de arte musical?

Es difícil hablar de tradición, pero si la tomamos como eso que se hace repetidamente, lamentablemente la tradición dentro de la música occidental suele ser anular las potencialidades del cuerpo en movimiento, creando y sonando orgánicamente. Desde ahí justamente surge el hallazgo de Maxi, que siendo percusionista de instrumentos de diferentes músicas latinoamericanas empezó a reconocer el potencial que hay cuando primero se pasa la música por el pensar, el decir y el hacer corporal. Sí podemos identificar que desde hace unos 15 años aproximadamente hay varios grupos y métodos de música corporal en EEUU, Brasil y Europa con una impronta coreográfica ya que estas corrientes devienen del tap, que es un baile que suena. También podemos irnos más atrás y considerar que la música corporal como lenguaje ancestral es parte de la historia de diferentes culturas tribales y antiguas que se comunicaban musicalmente con cantos, percusiones y movimientos. Pero nuestra referencia en este momento es entendernos como personas viviendo en este tiempo y territorio con la necesidad de llevar atención a que la música también puede ser una construcción colectiva orgánica, placentera y accesible.

¿Quiénes pueden participar de este tipo de talleres?

Quienes tengan la necesidad de reconocer su cuerpo desde el sonido y compartir colectivamente. La propuesta es muy orgánica e inclusiva, no está dirigida a un estereotipo de cuerpo o de profesión o de modo de vida, porque justamente está concebida en la idea de que si el sonido es movimiento y el cuerpo en vida es movimiento, entonces somos música y podemos acceder a ese disfrute de serlo y compartirlo. Por otra parte, creemos que la música es demasiado importante para que solo quede en manos de profesionales y el objetivo del taller es dar herramientas para incentivar ese tipo de experiencias que permiten regenerar el vínculo con lo musical, con lo corporal y con lo colectivo. 

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¿Quiénes conforman el grupo?, ¿han visitado otros lugares, cuáles?

En este formato no hemos salido físicamente de la zona de Santa Fe pero sí hemos participado virtualmente de presentaciones en festivales de Brasil y Alemania. Es un momento difícil para la cultura autogestionada y nos llena de emoción saber que nos están abriendo las puertas en Cabayú Cuatiá porque si bien la virtualidad nos conectó con otras personas, la realidad es que disfrutamos mucho más de la escucha de cuerpo presente compartiendo el mismo espacio. En este momento, el grupo que van a escuchar el sábado está conformado por: Rolando Lukacs, Maria Florencia Grimoldi, Juan Manuel Perino, Dianela Fernadez, Maximiliano Maglianese y Rocio Elizalde; pero nos parece importante contarles que somos parte de un movimiento más amplio que está creciendo. A finales del 2021 se generó un grupo en Nogoyá que actualmente cuenta con nueve integrantes y otro en Chile con seis personas e iniciando este año se impulsó otro grupo en San Martín de los Andes. Todos estos grupos se armaron por gente que tomó los talleres, vieron lo que hacíamos y quisieron que las acompañemos en el armado de grupos para poder replicar la propuesta en sus ciudades. Eso nos da mucha alegría porque es una expansión orgánica. En cada paisaje resuenan diferentes repertorios y es muy nutritivo incluir diversos decires en esta construcción. Aunque haya distancia, podemos compartir y acompañarnos mientras soñamos con concretar un encuentro en donde podamos vivenciar conjuntamente todas las propuestas vinculadas a la música corporal desde esta cosmovisión. 

Por la noche habrá un evento musical, AIÉ: ¿con qué se encontrará el público presente?

Se van a encontrar con un decir cercano, accesible y disfrutable al mismo tiempo que increpante, con seis cuerpos cantando, tocando y moviendo. Hay temas de autores latinoamericanos que están adaptados para hacer con música corporal y también temas propios pensados y organizados para que sean dichos con el cuerpo. Será un paseo sonoro por diferentes rítmicas de Latinoamérica desde Cuba hasta Argentina, con el condimento de algunos conectores poéticos que acompañan este decir con música corporal.

¿Pueden contarnos qué autores o discos están escuchando?

En estos momentos de tantas crisis sociales y vinculares escuchar los discos de Rubén Blades como Siembra, Mundo, Tiempos o Buscando América hace de sostén para transitar el día a día. 

¿Algo más que deseen agregar?

Siempre agradecemos el interés genuino por querer acercarse a esta manera de ver la vida desde el cuerpo sonando en movimiento. Esperamos que podamos encontrarnos este sábado y volver pronto a La Paz. 

Foto. LA