A Romina, Eloísa y José Daniel

Por Raúl Solanas. Reflexión sobre los sucesos del 20 de diciembre de 2001 en Entre Ríos.

Hace nueve años, en una Asamblea Legislativa, le expresé desde mi banca de diputado provincial que presidía la misma, el vicegobernador Edelmiro Pauletti, y consta en las actas, que todavía había tiempo para ocuparse “de lo que se veía venir”, que la provincia tenía focos de tensión en varios puntos, que había que poner manos a la obra, pero ya. Me dijo que me había apartado del tema en cuestión y me quitaron el uso de la palabra.

Hacía meses que los empleados públicos de nuestra provincia no cobraban sus salarios; se había cortado la cadena de pagos en el comercio, el gobierno nacional del presidente Fernando De la Rúa había aumentado los impuestos a la clase media y permitido luego, que los bancos se quedaran con el dinero de los ahorristas (corralito). La economía se paralizó. Y el pueblo salió a las calles. Todo el pueblo; unos para recuperar sus dólares de los bancos y otros para poder alimentarse. Eran los tiempos de la aplicación de las recetas recesivas del F.M.I.

Desde el bloque de legisladores justicialistas concurrimos en la noche del 18 de diciembre, a una reunión en la presidencia de la Cámara de Diputados y allí les reclamé, tanto a legisladores oficialistas como a ministros del Poder Ejecutivo Provincial, que tomaran las acciones que en otro momento de crisis en 1989, el gobierno, junto con las organizaciones de la sociedad civil, habían encarado para paliar la situación. No fuimos escuchados.

La respuesta del gobierno de entonces, fueron balas. Primero de goma, luego de plomo, contra el pueblo.

La represión entrerriana, le costó la vida a Romina Iturain, Eloísa Paniagua, y José Daniel Rodríguez.

¿Qué derechos protegían las fuerzas de seguridad esos días de diciembre de 2001? ¿Acaso hay algún derecho más sagrado que el derecho a la vida, y sobre todo tratándose de dos adolescentes y un joven?

¿Por qué esconderse tras la policía y sus armas? ¿Por qué tanto miedo a sus propios ciudadanos?

¿Por qué balas y no panes? ¿Por qué bastonazos y no cordura? ¿Por qué odio visceral contra el pueblo humilde y no la comprensión de quien tiene el deber de gobernar para todos?

Nueve años de ausencia. Dolor irreparable, para sus padres y familiares. Indignación ante la barbarie y ante la impunidad.

Nueve años de ausencia. ¿Cómo explicar que el Estado que está para promover la vida, la cercena? ¿Alguien dio la orden de disparar a matar, quién fue? Todo ha sido silencio. Algunos pretenden el olvido. Olvido, injusto, cómplice, abominable.

Cada día en estos nueve años, he pensado en las víctimas fatales de la represión de Paraná. Me he emocionado cada día, ha sido mi humilde homenaje.

A nueve años, seguimos teniendo la obligación moral de esclarecer los hechos, de juzgar a todos los culpables. Y no olvidar.

Treinta y nueve personas fueron asesinadas por la represión policial en todo el país, los días 19 y 20 de diciembre de 2001, nueve de ellos menores de 18 años.

Romina, Eloísa y José Daniel, para siempre en el corazón de cada entrerriano y entrerriana.

(La Nota digital)