La CTA Entre Ríos recordó las trágicas jornadas de diciembre de 2001

La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Entre Ríos recordó a las víctimas de las políticas neoliberales que, tras tres décadas de ataque sistemático al tejido político, social y productivo que se enhebró en función del modelo de sustitución de importaciones, llevaron al país a la crisis de 2001.

La CTA señaló que si bien queda mucho camino por recorrer en materia de redistribución de la riqueza, de inclusión social, de reestructuración del tejido productivo y de otros derechos conculcados por la dictadura neoliberal, éste es otro tiempo político y social en Argentina y Latinoamérica que abre un escenario propicio para nuevas conquistas obreras.

La CTA Entre Ríos consideró que la crisis política que cristalizó en las masivas manifestaciones callejeras de diciembre de 2001, fue el punto final de la capacidad de absorción de los sectores medios y bajos de las consecuencias de las recetas neoliberales derivadas del consenso de Washington. Estas recetas, aplicadas sistemáticamente durante décadas, despejaron el camino para el reinado del sistema de valorización financiera del capital desplazando a las políticas económicas productivas, lo que derivó en la destrucción de miles de puestos de trabajo y la consecuente marginación de varias generaciones del sistema formal de trabajo. Se trató de años en los que la variable de ajuste, que sólo significaba la transferencia de enormes montos de dinero de una mayoría desempoderada hacia una minoría con poder, no era ya el salario sino la fuente laboral misma. Esta crisis política-económica-social derivó en una crisis de representatividad que en diciembre de 2001 cristalizó en un solo reclamo: “que se vayan todos”.

Desde la CTA Entre Ríos se recordó a las 39 víctimas de la represión gubernamental en el país, de las cuales cuatro eran oriundas de Entre Ríos. Se trata de Romina Ituraín, Eloísa Paniagua, José Daniel Rodríguez y Pocho Lepratti, que fueron asesinados por las fuerzas policiales que cumplieron sin dudar la ilegítima orden de reprimir al pueblo.

La CTA consideró que hoy el escenario político es otro, donde los trabajadores pueden discutir salarios y las políticas de inclusión que la Central enarbolaba incansablemente en los aciagos ’90 son una realidad. Sin embargo, señaló que aún queda mucho camino por recorrer para restituir a los trabajadores lo que les fue arrebatado durante muchos años. Este es el desafío de la CTA, una Central que surgió en medio de una de las peores crisis que asolaron el país para dar respuestas válidas al conjunto de la clase trabajadora. Así como en los ’90 la CTA trabajó en pos de políticas de inclusión que fueron tomadas por el actual gobierno nacional, hoy la Central está en condiciones de señalar el mejor camino a tomar para generar las condiciones para más inclusión, más recursos para educación, seguridad, vivienda y salud entre otras obligaciones indelegables del Estado. En este sentido, en Entre Ríos se recordó que se presentó un proyecto de Reforma Tributaria que le dice al gobierno cómo optimizar la recaudación sin que el peso de la misma recaiga sobre los trabajadores y los pequeños y medianos comerciantes y emprendedores, alimentando el círculo virtuoso de la economía que se basa en el sostenimiento de las fuentes de trabajo y el consumo de las clases populares.

Fuente: Diario Concordia

(La Nota digital)