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Errores
Beatriz había aprendido a jugar antes de aprender que el fútbol tenía el hábito de ser impredecible. De gurisa le intrigaba algo obvio para un futbolista. Una compañera que corría hacia un espacio vacío antes de que llegara la pelota. Aquello le parecía absurdo. Si el espacio estaba vacío, ¿para qué correr hasta ahí? La…
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Gurí yaguareté
El documento apareció por casualidad. Yo buscaba otra cosa en el Archivo General de Entre Ríos: expedientes sobre embarcaciones perdidas durante las crecientes de la década de 1820. Había pasado la mañana entre inventarios de ganado, denuncias por tierras y partes militares que repetían las mismas preocupaciones: el río, los caminos, la fiebre, la falta…
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Prohibición
Nicole tenía muchas recomendaciones y una sola prohibición. — No leas a Kafka. Su madre toleraba casi todo: música fuerte, amigas desconocidas, enojos repentinos, cambios de ropa innecesarios, preguntas incomodas o silencios. Incluso podía leer. Su celular estaba lleno de libros y Nicole había leído desde gurisita. Pero Kafka era distinto.
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El almuerzo
No quería perderse el almuerzo. Eso, para Anita, era un lujo. Por eso, mientras corría hacia el comedor de la escuela, llevaba todavía en la cabeza la voz de su madre: —Pero no llegués tarde. Había sido un fin de semana largo. En la casa no había quedado mucho. El domingo a la noche habían…
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Desgarros
María empezó el gimnasio un martes de lluvia. Llovía como si el cielo hubiera decidido borrar las calles. El agua golpeaba los techos de chapa, corría por las veredas y hacía del barrio una superficie continua, sin bordes. Había llegado al gimnasio con una bolsa de lona, una botella de agua y la determinación de…
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Kiosquero
A las nueve de la mañana el barrio ya estaba meta comentar la noticia. Yo tenía el diario abierto sobre el mostrador, entre la yerba y los alfajores, y leía por cuarta vez el título: Cayó un comisario entrerriano —¡Mirá vos! Estos sí que trabajan por mayor! —dijo el Negro, y se cagó de risa.…
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Invisibilidad
La niebla llegó una mañana sin que nadie pudiera decir de dónde. Primero cubrió las calles bajas. Después los edificios. Al mediodía ya no se veía la otra vereda. Era una neblina espesa, blanca y silenciosa, distinta de cualquier otra que hubiera conocido la ciudad. Los más viejos recordaban inviernos, inundaciones, humo de incendios, pero…
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Oscilación
El movimiento sísmico comenzó en el Pacífico. Al principio afectó una franja enorme: desde Japón hasta Ecuador. Hubo ciudades enteras que se desplazaron algunos centímetros, puertos que dejaron de coincidir con sus mapas, edificios que permanecieron en pie aunque sus puertas ya no cerraban. Los primeros informes hablaban de un terremoto excepcional. Pero no terminaba.
